Memorias de un bosque interior en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

Del 30 de junio al 4 de julio tuve la oportunidad de formar parte de LED 2025: Memorias de un bosque interior, el laboratorio estival para docentes organizado por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

Fui invitada a diseñar y dinamizar un conjunto de experiencias creativas en diálogo con el equipo educativo del Museo. Mi propuesta partía de una idea sencilla y a la vez esencial: volver a la naturaleza es volver a nosotros mismos. Entiendo la práctica artística como un proceso de reconexión con aquello que somos: memoria, identidad y también paisaje.

Durante cinco días exploramos la relación entre arte, naturaleza y memoria a través de talleres donde la observación consciente y la experimentación plástica fueron protagonistas. Trabajamos con materiales reciclados y elementos naturales, entrelazando flores prensadas, fotografías antiguas y restos orgánicos para construir esculturas-collage. Creamos libros de artista en formato acordeón, inspirados en obras de la colección del Museo, y levantamos murales colectivos que cartografiaban nuestras conexiones invisibles con el entorno.

Cada ejercicio fue un puente entre pasado y presente, entre lo íntimo y lo común. Una forma de celebrar que la naturaleza no es un telón de fondo, sino un entramado vivo del que formamos parte.

Agradezco profundamente al equipo de educación del Museo —Ana Gómez, Salvador Martín y Alberto Gamoneda— por confiar en mí y por sumar su mirada generosa a este proceso. También a cada docente participante, que con sensibilidad y entrega transformó las propuestas en un bosque compartido, lleno de memoria y de vida.

Este proyecto me confirma, una vez más, que crear es recordar lo olvidado: que somos naturaleza.

GRACIAS.